Danza Oriental en Egipto

Danza Oriental en Egipto es un libro sobre la historia de la danza del vientre basado en una investigación periodística de Giselle Rodríguez. La autora, que es periodista y traductora además de bailarina, músico y profesora de danza oriental, reconstruye la historia del «belly dance» en 197 páginas y 52,700 palabras con la ayuda de imágenes de danza plasmadas en pinturas, relieves, cerámicas, esculturas y fotografías, así como de narraciones de viajeros occidentales a Egipto, crónicas de época, artículos periodísticos, referencias bibliográficas y documentales sobre el tema.

El libro incluye, además, una lista con las canciones más conocidas para bailar «belly dance», una guía de los ritmos más utilizados en la música árabe y un glosario de palabras y nombres relacionados con la música, la danza y la cultura árabe.

Si te interesa comprar el libro ($350 pesos mexicanos o US$35 para envíos fuera de México) búscanos en Facebook como Danza Oriental en Egipto o contacta a la autora por e-mail: gisellehabibi@gmail.com. El libro no se consigue en internet ni en librerías, solo se compra directamente con la autora.

Hojéalo en este video:

Í n d i c e

Capítulo 1 – Danza en el antiguo Egipto

  • La danza en los papiros
  • Instrumentos musicales del antiguo Egipto
  • ¿La danza de la abeja?

Capítulo 2 – Contacto con otras civilizaciones

  • Danza y música en el mundo árabe medieval
  • Qaynah
  • Al Andalus

Capítulo 3 – Los harenes del imperio otomano

  • Danza masculina

Capítulo 4 – Ghawazi y awalim

  • Muhammad Ali
  • Danza del vientre: las exposiciones universales
  • Primeras filmaciones de bailarinas
  • Origen del término «belly dance»

Capítulo 5 – Orientalismo

  • Pintura y fotografía del siglo XIX

Capítulo 6 – Badia Masabni

  • El cine egipcio de la época de oro
  • Tahiya Carioca
  • Samia Gamal
  • Naima Akef
  • La siguiente generación: Souhair Zaki, Nagwa Fouad, Fifi Abdo y Nadia Gamal
  • Las hermanas Jamal
  • Reda Troupe
  • Banat Mazin
  • Ouled Nail

Capítulo 7 – La danza oriental en el Egipto moderno

  • La globalización de la danza oriental
  • Dina Talaat
  • Al Rakesa The Belly Dancer
  • Festivales de danza
  • Elementos: bastón, velo, sable, melaya, shamadan, alas de Isis
  • Folclores del mundo árabe

Capítulo 8 – Música árabe

  • Música en Egipto
  • Abdel Halim Hafez
  • Mohamed Abdel Wahab
  • Farid al Atrash
  • Um Kulthum
  • Canciones que toda bailarina debe conocer
  • Ritmos más comunes de la música árabe

Capítulo 9 – Palabras y nombres relacionados con la música, la danza y la cultura árabe

Epílogo

registro autor danza oriental egipto jpg

Conferencia sobre la historia de la danza oriental impartida por la autora del libro «Danza Oriental en Egipto» en el Museo Nacional de Antropología como parte del programa académico de la Semana Árabe 2016 organizada por el CIDE.

Conferencia de Giselle Rodríguez sobre la historia de la danza oriental.

Conferencia de Giselle Rodríguez sobre la historia de la danza oriental.

Videoresumen de la conferencia

Constancia de participación

reconocimiento

En junio de 2021 el libro pasó a formar parte de la colección de la Biblioteca de Alejandría en Egipto.

Entrevista para el diario mexicano El Universal

Entrevista en el programa de radio por internet Belly Conexión

https://www.facebook.com/DanzaOrientalenEgipto/videos/1088425021230445/

Charla con la bailarina Almudena de Argentina

Danza Oriental en Egipto in the press: The History of Belly Dance in Egypt in 20,000 word

Publicado en belly dance, danza, música | Etiquetado , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Desfile Avenida de las Esfinges – Luxor

El 25 de noviembre de 2021 el gobierno egipicio organizó un evento para reinaugurar la Avenida de las Esfinges, que conecta a los templos de Luxor y Karnak.

Como parte del evento se recreó en el Festival de Opet, en el que estatuas de la Triada Tebana (los dioses Amón, Mut y su hijo Khonsu), ocultos a bordo de una barca sagrada, marchaban en procesión a lo largo de 3 kilómetros por la Avenida de las Esfinges, que unía el templo de Karnak –desde donde partían– con el templo de Luxor.

La barca sagrada portátil de Amón era denominada Userhat-Amón (“Amón, el de la proa poderosa”) y albergaba el seth-netjer (“santuario de campaña del dios”), una cabina cerrada (también conocida como naos) dentro de la cual se ocultaría la estatua del dios tras un velo blanco; tanto la proa como la popa estaban adornadas con la cabeza de un carnero, para mostrar su afiliación con Amón-Ra.En la imagen, la barca sagrada representada en una de las paredes de la sala hipóstila de Karnak.

En mi canal de YouTube puedes encontrar un videoresumen del evento:

Sobre las composiciones musicales, estuvieron a cargo del maestro Nader Abbasi en colaboración con el maestro Ahmed el Mougy. Sobre el tema, traduje esta entrevista al español:

طريق_الكباش

Publicado en arte, danza, música | Etiquetado , , , , , , , , | Deja un comentario

Muere el cantante sirio Sabah Fakhri

Su principal legado: modificó y popularizó el Qudud Halabiya, una forma tradicional de música de Aleppo que combina letras basadas en la poesía de Al-Andalus con antiguas melodías religiosas recopiladas principalmente por músicos de la ciudad del norte de Siria.

Sabah al-Din Abu Qaws, mejor conocido como Sabah Fakhri, nació en Alepo en 1933, en el seno de una familia acomodada, muy religiosa y conservadora, que reconoció su talento desde muy joven. Cuando aún estaba en la cuna, su tío materno lo escuchó llorar una vez y le sorprendió la calidad musical de sus sollozos. Pronto su madre notó que su hijo solo cada vez que su hermano lo visitaba, lo cual le sorprendió porque normalmente era un bebé muy tranquilo. Así que siguió a su hermano un día que los visitó mientras se inclinaba sobre la cuna y lo vio pellizcar rápidamente al pequeño durmiente, quien se despertó sobresaltado y expresó sus protestas a gritos.

Como la mayoría de las personas de su entorno social, los Fakhris vivían en un hosh, un gran complejo de apartamentos compartido por varias familias, una familia por habitación, que mantenían relaciones amistosas entre sí. Las mujeres cantaban mientras lavaban la ropa de la familia, cocinaban y hacían las tareas del hogar. Cantaban para dormir a sus hijos pequeños, luego se sentaban a cantar juntas, a veces acompañándose en el oud o en el doff, cuando la cena estaba lista y los hombres aún no habían regresado. Cuando era niño, Fakhri encontró su lugar en estos círculo de mujeres y se unió a su alegría. Pronto aprendió las melodías favoritas de las mujeres y se enamoró de la voz de Umm Kulthoum, quien siguió siendo su cantante femenina favorita a lo largo de su vida.

En su casa había instrumentos musicales y un gramófono en el que la familia escuchaba a los recitadores del Corán más famosos y a los cantantes tradicionales de la época. La lectura del Corán estuvo en el centro de la vida del niño desde el principio. Tener una voz hermosa era un don que se utilizaba ante todo para realizar una interpretación armoniosa de los versos del Libro Sagrado del Islam, y, desde la primera infancia, la voz de Fakhri parecía haberlo destinado al cumplimiento de este deber sagrado. Nunca hubo dudas sobre cuál sería su futuro. Se reconoció que tendría una carrera musical.

Fakhri dominó el difícil arte de la lectura del Corán cuando tenía seis años, dice, y cuando llegó el momento se inscribió primero en la Academia de Música Árabe de Alepo y luego en la Academia de Damasco, de la que se graduó en 1948, habiendo estudió las complejidades de la música árabe tradicional, incluida la ejecución de oud y qanoun, los modos, el ritmo, la composición, teoría musical, las escalas musicales y las técnicas de lectura del Corán.

El talento del niño fue reconocido oficialmente cuando el músico, violinista y «cazador de talentos» Antoine Elias Shawa, conocido como Sami Shawa, lo escuchó. Al-Shawa cambió el nombre de su preciado alumno por el de Muhammad Sabah, y lo acompañó a conciertos en las provincias sirias, donde presentó las canciones dominantes de los años cuarenta. El talentoso niño de doce años también cantó frente al presidente de Siria, Shukri al-Quwatli, en su primera visita a Alepo. Al-Quwatli luego le pidió a Shawwa que Sabah cantara nuevamente en el Palacio Republicano en Damasco. Pero el vínculo entre Sabah y Shawwa se rompió cuando el joven de trece años no respondió a la solicitud del músico de ir a Egipto, sino que accedió a la preferencia de su madre por el político Fakhri al-Baroudi, que lo mantuvo en Siria. Baroudi fue el fundador del Instituto de Música Oriental en Damasco, y fue quien le dio a Sabah al-Din Abu Qaws su nombre artístico, Sabah Fakhri.

Sabah Fakhri y Warda Al-Jazairia en la serie «Al-Wadi Al-Kabir»

En el Instituto de Música Oriental, el maestro Omar Al-Batsh le dio los secretos de su canto. El alumno de catorce años estudió muwashahat, qudud y composición. También estudió con otros maestros como Ali Al-Darwish, Magdi Al-Aqili, Aziz Ghannam y Mohamed Ragab. Emprendió su camino a la fama en los clubes de Alepo, concentrándose en muwashahat y canciones populares, en la incipiente Aleppo Radio. En febrero de 1959, durante las celebraciones de la unidad, el pueblo de Alepo rindió homenaje al líder, Gamal Abdel Nasser, en su segunda visita a su ciudad, acompañado por el presidente yugoslavo Joseph Tito y el príncipe heredero de Yemen, el príncipe Al-Badri, y Sabah Fakhri hizo el llamado a la oración en la mezquita omeya mientras Nasser realizaba las oraciones del viernes. Luego, el joven talentoso apareció en la inauguración de la televisión de la República Árabe Unida en Damasco, y participó en varios programas de televisión en Damasco TV.

Se presentó en todos los países árabes y participó en todos los festivales de música árabe desde que se graduó. En el extranjero la Universidad de California en los Ángeles (UCLA) organizó un evento en su honor, también hubo un recital en el Nobel Hall for Peace en Suecia en su honor, y otro evento en Bonn, donde fue invitado a actuar en el Beethoven Hall. Su nombre está consagrado en el Libro Guinness de los Récords por su concierto en Caracas, donde en 1968 cantó durante 10 horas sin un pausa.

El artista también cantó en Francia, Inglaterra, Grecia y América del Norte. Después de ser homenajeado en Túnez por el presidente Habib Bourguiba, y en Omán por el sultán Qaboos, Fakhri fue homenajeado en Siria por el presidente Bashar al-Assad, en 2007.

Fakhri estuvo casado dos veces: su primera esposa fue Aliyah al-Idlibi y su segunda esposa fue Fatima al-Zahra Abu Qaws, quien era veinticinco años más joven que él y con quien tuvo un hijo: Anas, que siguió el camino de su padre. Fakhri fue elegido Director del Sindicato de Artistas y Diputado a la Asamblea Popular (1999).

Murió a los 88 años, el 2 de noviembre de 2021, en un hospital de Damasco, en Siria. Algunos de los temas más populares que cantó a lo largo de su carrera fueron:

  • Ya Lail Ya Ain
  • Ya Mal El Sham
  • Ya Sariq El Qubal
  • Ya Teyara Teery
  • Yama Asaad – El Sebheya
  • Zaman Ya Zaman
  • Al Hela
  • Al Salheya
  • Al Balbol Naghy
  • Ana We Habiby
  • Ebaat Le Gawab
  • Fel Amandeh
  • Khamrat Al Hob
  • Malik Ya Hawa
  • Qadoka Al Mayas
  • Qoul Lel Maleha
  • Roddi Aleh
  • Skaba Ya Dmou3 Al Ain

Bibliografía:

https://al-akhbar.com/Literature_Arts/270039

https://web.archive.org/web/20080817125538/http://weekly.ahram.org.eg/1999/454/profile.htm

https://www.france24.com/en/live-news/20211102-iconic-syrian-singer-sabah-fakhri-dies-in-damascus

Publicado en música | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

Entrevista a bailarinas egipcias de la época de oro

Si quieres conocer la vida de las bailarinas egipcias de la época de oro de su propia voz adquiere las entrevistas a Badia Masabni, Samia Gamal, Tahiya Carioca, Souhair Zaki, Nagwa Fouad y Lucy que hemos traducido al español.

El costo de cada una es de 10 dólares. Si compras las 4 te regalamos la traducción de la entrevista a la bailarina rusa Anastasia Biserova.

Estos son algunos fragmentos a manera de ejemplo de las entrevistas:

Badia Masabni habla de sus orígenes, de su paso por Sudamérica y de las innovaciones en la danza y la música en sus centros de espectáculos en #Egipto a principios del siglo XX.

Samia Gamal y Tahiya Carioca hablan sobre el dinero que se gana como bailarina y dan su opinión sobre lo que es un verdadero artista

Nagwa Fouad habla sobre las extranjeras que bailan en Egipto y las artistas que la precedieron.

Souahir Zaki habla sobre cómo empezó a bailar canciones de Um Kulthum

Lucy habla de su carrera, los documentales en los que participó y las bailarinas rusas que trabajan actualmente en Egipto.

Publicado en arte, danza | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario

Caligrafía de Sami Gharbi

El calígrafo tunecino Sami Gharbi nació en Bizerta, y además de profesor de caligrqfía árabe artística es pintor y músico (bajista de la banda de músicas del mundo hermanos GARBY’S).

Maravillada por su obra le encargué que hiciera una obra que contuviera tres palabras en árabe: mi nombre (Giselle – جيزيل), las palabras raqs sharqi, que quieren decir danza oriental en árabe (رقص شرقي) y qanun, el instrumento árabe que toco (قانون), tomando como base la siguiente imagen

Este fue el resultado de su magnífico trabajo

Para ver parte del proceso de creación:

Para tomar sus cursos de caligrafía árabe online, visita su canal de YouTube: https://m.youtube.com/playlist?list=PLsiYcN4a3wAbIDAnzDInWw2zerLhGeK-o

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario

Assiut – tulle bi telli

El assiut, también conocido como tulle bi telli, es una técnica de bordado de la ciudad de Assuit del sur de Egipto en el que se utiliza hilo dorado o plateado para formar figuras sobre una tela calada, tradicionalmente negra, aunque también hay assiut en colores vivos.

La palabra tulle significa red en francés. La palabra Telli tiene dos significados. Proviene de la palabra turca tel que significa «hilo brillante» o «alambre», y se refiere a la cinta de metal plano conocida como khus en árabe Khaleeji, el dialecto utilizado en los países del Golfo. En Turquía se conoce a esta misma técnica de bordado como tel kirma.

Aunque el textil no está documentado directamente antes del siglo XIX, los rastros de los hilos metálicos se pueden vincular al Antiguo Egipto: en las tumbas de los faraones, se ha encontrado que se bordaban hebras de oro en la tela. También se han encontrado tejidos de redes hechas a mano bordadas en intrincados diseños con hilos de metales preciosos, incluido oro, que datan de antes del 1500 a. C. Para crear los hilos, el metal se martilleaba en placas delgadas, luego se cortaba en pequeñas tiras y se limaba para formar alambres.

Las expediciones y conquistas de las potencias europeas a Oriente durante el siglo XIX y el surgimiento del orientalismo aumentaron el atractivo exótico de Oriente Medio y Egipto para los turistas, así que aprovechando su afluencia, los comerciantes de Assiut comenzaron a producir Tulle-bi Telli bordando a mano sobre mosquiteros sobrantes.

El material de base similar a una red que se utiliza para el tule-bi-telli es el tul bobbinet, una tela hecha a máquina que se introdujo en Assiut en el siglo XIX. En Egipto, la seda, el algodón y el lino se usaban originalmente para crear la tela similar a una red. En el siglo XX, la tela cambió a una red en forma de diamante. Con el cambio de material y el consiguiente almidón, surgieron nuevos colores. Aunque a menudo se hilaba a mano y se teñía en casa, parte de la tela se importaba de Europa, particularmente del Reino Unido, de donde se originó la máquina de hacer encajes.

Mujeres egipcias bordando Assiut en los años 1930

Como la antigua técnica de hilado a mano era mucho más costosa y consumía más tiempo y el tul más suave tenía agujeros más pequeños, el tul más grueso hecho a máquina se volvió mucho más común. Antes del siglo XX, también se usaban hilos metálicos de latón, cobre, oro y plata, pero debido a los costos y al ennegrecimiento con el tiempo, se empezó a utilizar acero coloreado y el plástico de aspecto metálico producidos comercialmente.

En Siwa el bordado se realiza también con hilos de colores.

Formas en el bordado

Las tiras delgadas se enhebran en una aguja ancha y plana que luego se pasa por los orificios de la red. El metal se aplana con las uñas, se corta y se borda con motivos florales, árboles, mujeres con niños, o formas geométricas más claras como el sol y las estrellas, animales, mujeres y niños.  

Algunos diseños se han transmitido de generación en generación y por diferentes grupos en Egipto. Los diseños cristianos coptos a menudo presentaban animales como camellos y pájaros y humanos, mientras que los diseños musulmanes se centraban en las flores, el follaje y las formas geométricas.

Con respecto al significado de algunos símbolos: la línea discontinua simboliza el río Nilo, el triángulo simboliza las montañas que abundan entre Assiut y Sohag.

Algunos diseños se relacionan con la cruz copta, la novia, las velas, la casa, los campos de juncos. Sobre el tul, cuenta a los espectadores la historia de la novia que se traslada de la casa de su familia a la casa de su novio.

Hay técnicas de bordado similares en India, Pakistán, China, e Irán, donde se conoce como khus duzi. En China existe un bordado muy similar con tiras de estaño (锡绣) de la etnia Miao (苗族) de la provincia de Guizhou que tiene una historia de más o menos 6 siglos. Las mujeres cortan con tijeras una hoja de estaño en tiras finas de 1 mm de ancho y 18 cm de largo y las bordan en una tela de algodón (generalmente de azul oscuro).

Tulle bi telli en la danza

Munira al Mahdiya, la primera cantante y actriz en participar en obras teatrales vestida de hombre a principios del siglo XX en Egipto, fue fotografiada usando un atuendo hecho de tulle bi telli.

Tahiya Carioca usó una galabiya de tulle bi telli en la película de 1946 “El sabr tayib” (La paciencia es buena) para bailar junto al cantante Ibrahim Hamouda acompañada de varias bailarinas también vestidas con assiut.

Naima Akef también vistió Assiut en la película de 1949 Lahalibo

https://www.facebook.com/plugins/video.php?height=420&href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2FDanzaOrientalenEgipto%2Fvideos%2F1709900542416220%2F&show_text=false&width=560&t=0

Nabaweya Mustapha bailó con una mascada de assiut en la película de 1950 El Abogado Madiha

mientras que Samia Gamal usó una túnica assiut en la película de 1952 Ma taqulshi la hada para bailar junto a Farid al Atrache.

También vestían una galabiya de assiut las chicas que bailan junto a la cantante Esmat Abdelalim en la película de 1953 Hob fi Al Zalam.

Asimismo la Miss Universo egipcia, Charlotte Wassef, lució un vestido de Tali en la competencia oficial de 1934.

Souhair Zaki usó una túnica de tule bi telli para bailar para el político estadounidense Richard Nixon convocada por el presidente Anwar Sadat en 1964.

Y Farida Fahmy de Reda Troupe también la usó para bailar folclor egipcio.

Finalmente la bailarina Fifi Abdo lo utilizó para una sesión con el fotógrafo Youssef Nabil.

Tulle bi telli en el cine

En el cine egipcio la cantante egipcia Um Kulthum utilizó un chal de assiut en la película de 1936 Wedad.

El bordado Assuit se importó por primera vez a Estados Unidos para la Exposición de Chicago de 1893 y con el consiguiente resurgimiento del interés en la década de 1920, Hollywood desempeñó su propio papel significativo al enamorarse de esta hermosa tela y vestir a los íconos de la pantalla grande con ella. Rudolph Valentino usó assiut en la película de 1922 The Young Rajah, en un traje diseñado por Natacha Rambova.

Travis Banton, uno de los más importantes costureros de Hollywood en la década de 1930, usó Assuit en el clásico Cleopatra de Cecil B. DeMille (1934). El vestido Assuit de June Havoc le dio a su escultural estructura una fría calidad metálica en Intrigue (1947); y tuvo un efecto dramático en Sansón y Dalila (1949) en un impresionante conjunto de dos piezas diseñado por Edith Head, cortado al bies para enfatizar los contornos y curvas de la inimitable Hedy Lamarr.

Brook Shields también utilizó un atuendo hecho con assiut en la película Sahara de 1983

En cuanto a los de diseñadores modernos, John Galliano usó Assuit en su colección de otoño de 1997 para Christian Dior, una declaración de estilo importante que adornó todas las revistas de moda de esa temporada, y con razón. Valentino también uso assiut para un vestido.

Los chales vintage Assuit están hechos principalmente de algodón egipcio de fibra larga de alta calidad que se cultiva en la región de Assiut, con una calidad tan fina que los anticuarios a veces confunden la tela con lino o incluso con seda.

Según el libro «Cabbies llamativos de El Cairo y otras historias: los oficios y gremios en Egipto 1863-1914» el precio del chal se pagaba de acuerdo con su peso: dos piastras para el pesado y un centavo para el más liviano. Aunque en la región de Saidi, las novias a menudo recibían una tela tule-bi-telli como regalo de su propia familia o de la del novio para convertirlo en un velo o en una galabiya. De hecho se bordan motivos en los velos, túnicas y mantos de las mujeres para evitar la envidia, según las creencias populares.

Según encuestas realizadas a mediados de los años veinte del siglo pasado, la producción fue mayor entre 1908 y 1912. Sin embargo, en los años se empezó a relacionar la tela assiut con las bailarinas egipcias “Ghawazi”, lo que hizo que las mujeres de familias conservadoras la evitaran, por lo que la demanda disminuyó, y con ello el número de personas interesadas en aprender el oficio, que comenzó a perder popularidad gradualmente.

Tras el cierre del taller de Aziza Al Shaarani en 1965, que estaba ubicado en Assiut el tule bi telli estuvo en peligro de extinción hasta que el artista plástico Saad Zaghloul abrió Beit al-Tali en 1994 en Assiut, a unos 250 kilómetros de El Cairo, para que Egipto no perdiera una de sus artes distintivas.

Finalmente varios museos alrededor del mundo tienen en sus colecciones chales y vestidos de asiut, como el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York y el Museo Victoria & Albert de Londres y el Museo de Arte de los Ángeles (en la imagen).

_______________________________________________________________________________

Sobre la autora: Giselle Rodríguez es la autora del libro Danza Oriental en Egipto, una investigación periodística propia de 52,000 palabras sobre la historia de la danza oriental. Es la única mujer en Latinoamérica que toca el qanun, un instrumento árabe parecido al salterio, y además es bailarina y maestra de danza oriental en su escuela de danza árabe Giselle Habibi.

Bibliografía:

http://www.theatreoffashion.com/blog/entry/assuit-shawls-history-in-the-making

https://thezay.org/%D8%A7%D9%84%D8%AA%D9%84%D9%8A-%D8%AD%D9%83%D8%A7%D9%8A%D8%A9-%D9%85%D8%B5%D8%B1%D9%8A%D8%A9-%D9%81%D8%AA%D9%86%D8%AA-%D8%A7%D9%84%D8%B9%D8%A7%D9%84%D9%85/?lang=ar&fbclid=IwAR13AevlHdj4sAz7YjOQRnIFUgKxhqzw4CsCiLI6vVFjo_4q7uG4w7jWAlo

Publicado en arte, cine, danza | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Mohamed Ramadan number 1

Artículo pubicado por Ahmed Maher en The National News en agosto de 2021.

Mohamed Ramadan dice que su determinación fue lo que lo ayudó a pasar de ser un niño de los suburbios pobres de El Cairo a uno de los actores y cantantes más famosos de Egipto, el centro de la industria del cine y la música árabe.

Su primera oportunidad potencial de alcanzar la fama y la fortuna llegó a los 12 años, cuando su padre de clase trabajadora, Ramadan Hegazi, lo llevó a una prueba a uno de los mejores clubes de fútbol de Egipto.

Aunque fue aceptado, no pudo dejar de lado su sueño de convertirse en actor, inspirado a los 6 años por los difuntos actores egipcios Ahmed Zaki y Mahmoud Abdel Aziz, y dejó el club después de un año.

En una entrevista exclusiva con The National, Ramadan, de 33 años, describe cómo persiguió el sueño, siempre esperando una oportunidad, cualquier pequeño papel para demostrar su valía, hasta que finalmente pudo reclamar el puesto número 1 en su ámbito de elección, según los éxitos de taquilla convencionales, así como en las métricas de éxito en línea en la era de YouTube.

“Desde el principio, tenía un objetivo y seguí enfocado en lograrlo. Es como cuando conduces un coche, lees una señal en la carretera que dice «no te distraigas mientras conduces», dice.

«Nunca perdí de vista mi sueño, mi objetivo y mi carrera».

Ramadan dice que tuvo la suerte de asistir a una escuela que prestaba atención a ñas actividades extracurriculares como el teatro. Fue en la escuela secundaria Al Sadia en El Cairo donde descubrió que era un buen actor y ganó el premio al estudiante más talentoso durante tres años consecutivos.

Su primer papel principal fue en la producción de su escuela secundaria de “El emperador Jones” del dramaturgo estadounidense Eugene O’Neill, sobre un ingenioso y seguro maletero de ferrocarril estadounidense que escapa a una isla en las Indias Occidentales después de matar a un hombre. En dos años, Jones se convierte en «emperador» del lugar.

Paradójicamente, Ramadan considera que haber sido rechazado por el Instituto Superior de Arte Dramático, la escuela de actuación más importante de Egipto, en 2004, fue un hito en su carrera.

«No me di por vencido», dice. «Recuerdo este gran dicho de que una persona estúpida es la que intenta abrir una puerta muchas veces con la misma llave equivocada o intenta entrar por cualquier medio. Yo encontré otra llave, u otra forma de reconocer mi talento, a través de grandes actores y directores egipcios que creían en mi potencial sin explotar».

Su carrera como actor profesional comenzó el año siguiente con un papel no acreditado en una obra protagonizada por el difunto comediante Saeed Saleh.

En 2006, hizo su debut televisivo en la serie Cenicienta, la historia de vida de Soad Hosny, una de las actrices más populares del mundo árabe, que murió cinco años antes. No solo interpretó el papel de su héroe de la infancia Ahmed Zaki, un amigo cercano de Hosny, sino que la serie también contó con la superestrella Mona Zaki.

Ramadán recuerda vívidamente el día en que probó por primera vez la opulencia, en 2005, cuando le pagaron la principesca suma de 25 libras egipcias (4 dólares en ese momento) por un papel en una obra de teatro llamada Aeeden Leih.

«No puedo olvidar la felicidad que sentí cuando me pagaron por una semana entera ese tiempo», dice. «Compré fruta para mi madre, lo primero que compré con mi propio dinero».

Mohamed Ramadan con su mamá

Su día de pago más reciente, para la serie de televisión Moussa, que se estrenó en mayo, fue de alrededor de $3 millones de dólares. Se niega a confirmar la cifra o revelar su patrimonio neto.

No es mi vida real

En el cine, Ramadán ha atraído a los fanáticos de los géneros de acción y suspenso a los cines durante los últimos nueve años, con películas como Abdu Mouta (2012) y Akher Deek Fe Masr (2017).

El fallecido actor egipcio y ganador del Globo de Oro Omar Sharif, mejor conocido por Lawrence de Arabia y el Doctor Zhivago, describió a Ramadan en una entrevista televisiva en 2007 como un actor talentoso cuyo talento «me supera a mí mismo» y predijo que sería una de las principales estrellas de los años por venir.

Ya sea entrenando como un boxeador, adoptando el acento del dialecto Saidi del Alto Egipto o ahondando en la historia del Imperio Otomano del siglo XIX para interpretar a un miembro de la gendarmería, dice que siempre busca la autenticidad en sus roles, pero nunca se pierde él mismo en sus personajes.

No tiene sentido sufrir mentalmente por un papel, dice Ramadan, que es padre de tres hijos.

“Estoy totalmente en contra de asimilarme al personaje. Una vez que el director dice ‘terminamos’, me olvido de tal o cual personaje y me convierto en mí mismo de nuevo. Normal con mi esposa, mis hijos y mis amigos. No me gusta este tipo de asimilación cuando el personaje te persigue dentro y fuera del set”.

Muchos de los personajes que ha interpretado son de hombres jóvenes que han sido agraviados y buscan venganza. Cuando se le pregunta dónde adquirió su estilo acrobático de lucha con cuchillos, sonríe y dice: “Nunca golpeé a nadie en mi vida. Esta no es mi vida real».

Ramadán también es conocido por su amor por la música mahraganat (festivales en árabe) un género para bailar underground y con influencias del tecno, que se ha vuelto muy popular en Egipto durante la última década.

Ha interpretado canciones de este género para algunas de sus películas y se encoge de hombros ante las críticas de que las letras son superficiales y provocativas, ya que hablan del coqueteo explícitamente y, a veces, mencionan las drogas.

“El mahragnat me hizo como cantante. No provoco a mis fans y estoy seguro de que a mis fans les gusta lo que hago y entienden el mensaje. Puede provocar a otros que no son mis grandes admiradores, pero no me importa. Solo me preocupan los que me apoyan y admiran”, dice.

Ramadan entró en la escena musical en 2018 con grandes éxitos y videos.

Su base de suscriptores de YouTube ha crecido de dos millones a 13 millones, con más de 4,000 millones de visitas totales, lo que lo convierte en el canal de artista más seguido en la región de Oriente Medio y África, con algunas canciones que obtienen más visitas que éxitos de Justin Bieber y Drake.

“Ya Habibi”, interpretada con el rapero francés Maitre Gims, ha sido visto más de 104 millones de veces desde su lanzamiento hace 10 meses, y Ramadan tiene dos nuevas canciones en camino.

“Acabo de terminar de filmar mis últimos videos en Dubai con [las estrellas marroquíes] RedOne y Nouamane Belaiachi. Serán grandes.

«Cuando tu audiencia te ama y te cree, no hay límite para lo lejos que puede llegar la fama», dice con una sonrisa.

Simplemente él mismo

Ramadán, una celebridad obsesionada con los carros Lamborghini, es un visitante habitual de Dubai, especialmente después de que se le concedió una visa dorada de 10 años el año pasado. Su residencia preferida en la ciudad es el Palazzo Versace, desde donde habla con The National.

No pretende ser un hombre sencillo y dice que no tiene tiempo para el teatro: es simplemente él mismo.

“No soy un avaro. No soy ese tipo de persona que odia gastar. Me gusta hacer lo que quiero, comprar cosas que me gustan. Este es un rasgo de mi personalidad y no me gusta engañar a mi audiencia como lo hacen algunos actores, dando una falsa impresión de que soy un hombre sencillo. Soy franco con ellos, me encantan estas cosas y les hablo de los días difíciles y buenos días de mi vida. Soy transparente”, dice Ramadan.

Es sincero sobre su fascinación por los grandes felinos y publica videos de él mismo pasando tiempo con tigres y leones en Instagram.

“Tengo una obsesión con todo lo que significa o simboliza el poder. Leones, tigres, cocodrilos. Amo y respeto todo lo que es poderoso y digno. Me encantan los personajes fuertes”, dice.

“Me encanta cómo un león, por ejemplo, me infunde confianza. Amo su carácter. Ya sabes, los animales tienen su carácter como nosotros. Amo su prestigio, poder y energía”.

Pero algunas de sus acciones han provocado controversias y, en ocasiones, juicios, y han dejado a un número considerable de sus compatriotas esperando respuestas.

En uno de sus videos de Instagram, parecía estar tirando miles de dólares en una piscina, un acto que luego descartó como parte de un anuncio e insistió en que el dinero no era real.

Ramadan admite que algunas de sus acciones y palabras han sido contraproducentes.

“A cualquier ser humano le encantaría retroceder en el tiempo y actuar o comportarse de manera diferente para evitar errores”, dice. “Cometemos errores a medida que envejecemos y aprendemos de ellos. Por ejemplo, a veces me recuerdo haciendo tonterías hace unos años, en 2014 y 2015, y me pregunto: ¿realmente hice eso?

“Entonces, a través de los años nos volvemos más conscientes de nuestros puntos fuertes y débiles. Cambiamos para convertirnos en una mejor versión de nosotros mismos. Así es la vida.»

Pero algunas de las demandas, argumenta, son simplemente tontas.

“Alguien me demandó por los embotellamientos que causo cuando camino por la calle y dijo que debería notificar a las autoridades correspondientes antes de salir de mi casa”, dice riendo a carcajadas.

Haciendo honor a su reputación de ambición ilimitada, Ramadan dice que su próximo objetivo profesional es ganar un Oscar.

«Quiero que un actor árabe, africano y egipcio sea el número uno en el mundo, y yo quiero ser este hombre».

Mohamed Ramadan con su nuevo anillo de Tutankhamon y comiendo en su avión privado

Nota personal:

❤️👑🇪🇬 Me encanta #MohamedRamadan y sus excentricidades. Chequen su nuevo anillo de Tutankhamon y su forma de posar en su avión privado.💻 Su canal de YouTube tiene más de 4,000 millones de reproducciones y 13.3 millones de suscriptores
https://youtube.com/c/MohamedRamadan🎙️Sus canciones se oyen (y se bailan) en cada rincón de Egipto y todas las bailarinas de danza árabe las hemos escuchado o bailado.🎥 Y además ha actuado en más de 50 películas
https://m.imdb.com/name/nm3993748/filmotype/actor…🤑A sus 33 años su fortuna supera 10 millones de dólares

Publicado en actualidad, cine, música | Etiquetado , , , , , | Deja un comentario

Cinco danzas icónicas que capturan la pasión de Egipto por el folclor

Artículo publicado por Nadine Khaled en Egyptian Streets en octubre de 2021.

Ya sea el balanceo de caderas, el delicado movimiento de las manos en el aire o los coloridos trajes, la cultura egipcia es rica en bailes icónicos con historias, orígenes y significados únicos.

He aquí cinco bailes que reflejan los diferentes matices de la cultura egipcia:

1. «Sai’di» (Alto Egipto)

Las películas egipcias basadas en el Alto Egipto (Al-Sai’d) a menudo muestran a dos hombres bailando con bastones en las bodas. Esta danza se conoce como «Raqs Assaya» o «Tahtib». Este último se refiere a la pelea simbólica entre hombres que utilizan los palos para demostrar su poder.

«Tahtib» también se considera un subproducto de la forma más antigua de las artes marciales egipcias que sobrevivió desde la época del Antiguo Egipto.

2. El norte de Delta

Los bailes en el Delta del Norte varían de muchas maneras, pero la mayoría comparte el tema de los coloridos trajes. Algunas de estas danzas incluyen «Ghawazi El-Sonbat» (Descendientes de los gitanos de Sonbat) en las zonas rurales del Delta y la danza «El-Hagala» en Marsa Matrouh.

Escena de la película de 1967 Ghaziya min al Sunbat con Sherifa Fadel. La película trata de una ghaziya llamada Salwa que se rebela contra su familia en luego de que la obligan a carse con un hombre mayor en su pueblo, Sunbat. Ella se escapa a El Cairo y se une a una banda musical en la que trabaja como cantante en bodas y fiestas. Su éxito pone celosos a los otros miembros.

Haggala – Coregorafía de Mahmoud Reda

En Alejandría, cada baile cuenta una historia de la relación entre los marineros y las mujeres alejandrinas. Una de estas historias es «Welad El-Sayala» (Los hijos de Sayala), que cuenta la historia de cómo los pescadores y mujeres del barrio de Sayala en Alejandría celebran eventos alegres. «Welad El-Sayala» se caracteriza por los accesorios del vecindario, como navajas y sillas.

Hoy en día, los hombres en Alejandría todavía usan sus pulgares en referencia a cuchillos o cuchillos reales en sus bailes con la música Sha’abi, que se conoce como «Tashkil» (formación) y se baila en ocasiones como bodas y cumpleaños.

3. Danza del vientre

Una de las danzas más conocidas de Egipto, la danza del vientre tiene una rica historia en el cine y el teatro egipcios con iconos como Tahiya Karioka, Samia Gamal y Fifi Abdou.

Es conocida como el epítome de la feminidad y la seducción egipcias con su atuendo ajustado, que complementa los cuerpos de las mujeres. Una bailarina de danza del vientre sincroniza su cuerpo con la tradicional «tabla» (tambor), y depende principalmente del movimiento de las caderas, el vientre y el flujo de los brazos.

El ritmo principal al que bailan las bailarinas del vientre se llama «Wahda W Nos» (Uno y Medio).

En el video, la bailarina egipcia Tahiya Carioca, la reina de la época de oro del cine egipcio.

4. Danza sufí

La danza sufí está asociada con el enfoque espiritual y filosófico del Islam conocido como sufismo. Esta danza es realizada por hombres en grupos o individualmente y se distingue por las faldas de varias capas, «tannoura», que usa el bailarín.

Esta danza toma diferentes formas; uno que se practica semanalmente después de cada oración del viernes y en Mouleds (festivales que celebran el nacimiento del Profeta y líderes religiosos) como una forma de celebración como Al-Sayeda Zainab en El Cairo y Al-Sayed Al-Badawi en Tanta. Los bailarines suelen recitar poemas religiosos que celebran al profeta Mahoma.

El otro es realizado por personas con coloridos tannoura en eventos culturales. Este último ganó más popularidad y se hizo conocido como baile «tannoura» o «derviche » en Occidente. Suele realizarse en destinos turísticos de Egipto como Sharm El-Sheikh y Hurghada y en centros culturales del Viejo Cairo como el Centro Cultural Al-Rob ’El-Thaqafi.

La primera vez que apareció esta danza fue en el siglo XIII en la época del místico y poeta sufí Jalal Al-Din Al-Rumi. El concepto detrás de esto es trascender a un estado de trance para acercarse a Dios.

La danza simboliza la rotación de la Tierra alrededor del sol mientras personifica el paso por la ciudad santa de La Meca como centro, y el movimiento de las manos se suma a su simbolismo, ya que una de las manos del bailarín se eleva para simbolizar la unidad de la tierra y el cielo mientras la otra mano está hacia abajo.

La presentación puede durar de 15 minutos a varias horas y la falda puede pesar hasta 19 kilos.

5. Danza nubia

Nubia es conocida por su carácter colorido que se ve en su arquitectura, vestimenta tradicional y danza. Su forma de bailar es conocida por la incorporación de un ritmo africano alegre y depende del tambor de marco duff.

La danza nubia es conocida por el movimiento simétrico de ambos brazos hacia adelante y hacia atrás, al mismo tiempo que se coloca el pie derecho en la parte delantera y el pie izquierdo en la parte posterior, todos los cuales se mueven juntos.

Hay muchas otras formas de danza egipcia que, como piezas de un rompecabezas, juntas forman la imagen completa de la identidad egipcia, pero no todas tienen suficiente exposición debido al interés en preservar la privacidad de sus tradiciones y mujeres.

Publicado en danza | Etiquetado , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Edward Said – En memoria de Tahiya

Obituario publicado por Edward Said en octubre de 1999 en London Review of Books

La primera y única vez que la vi bailar en el escenario fue en 1950 en el Casino de Badia Masabni, en Giza, justo debajo de donde se encuentra hoy el Sheraton. Unos días después, la vi en un puesto de verduras en Zamalek, tan provocativa y hermosa como lo había sido unas noches antes, excepto que esta vez vestía un elegante traje lavanda y tacones altos. Me miró directamente a los ojos, pero mi mirada nerviosa de 14 años se desvaneció bajo lo que me pareció su descarado escrutinio, y me di la vuelta. Le dije a la esposa de mi primo mayor, Aida, con vergüenza y decepción por mi desempeño mediocre ante la gran mujer. «Deberías haberle guiñado un ojo», dijo Aida con desdén, como si algo así fuera siquiera imaginable. Tahia Carioca fue la más deslumbrante y longeva de las bailarinas orientales del mundo árabe (bailarinas del vientre, como se las llama hoy). Su carrera duró sesenta años, desde sus primeros días como bailarina en el Casino Ópera de Badia a principios de los años treinta, pasando por el gobierno del rey Farouk, de Gamal Abdel Nasser, Anwar al Sadat y Hosni Mubarak. Cada uno de ellos, excepto, creo, Mubarak, la encarceló al menos una vez por varios delitos, en su mayoría políticos. También actuó en cientos de películas y decenas de obras de teatro, participó en manifestaciones, era un miembro locuaz, por no decir agresiva, del sindicato de actores, y en sus últimos años se había convertido en una musulmana piadosa (aunque franca) conocida por todos sus miembros. amigos y admiradores como ‘al-Hagga’. A los 79 años, murió de un ataque al corazón en un hospital de El Cairo el 20 de septiembre.

Hace unos diez años hice una peregrinación especial a El Cairo para conocerla y entrevistarla, mientras tanto había visto docenas de sus películas y una de sus obras de teatro, la espantosamente mala Yohya l’Wafd, escrita por su entonces esposo y compañero mucho más joven, Fayez Halawa. Él era un oportunista, me dijo más tarde, que le robó todo su dinero, fotografías, películas y recuerdos. Vestida con una abaya negra y el hijab en la cabeza de una devota mujer musulmana, irradiaba el entusiasmo y el ingenio que habían caracterizado todas sus actuaciones como bailarina, actriz y personalidad pública. Escribí sobre ella en la London Review of Books: su extraordinaria carrera como bailarina, su poder como símbolo cultural en todo el mundo árabe. Egipto era la capital de ese mundo cuando se trataba de asuntos como el placer y las artes del deseo y la sociabilidad, y Tahia era su representante.

Creo que la mayoría de los árabes de Oriente admitirían que los hoscos sirios y jordanos, los libaneses astutos, los toscos árabes del Golfo y los siempre serios iraquíes nunca han tenido una oportunidad al lado de los artistas, payasos, cantantes y bailarines que Egipto y su gente han dado durante los últimos siglos. Los palestinos o iraquíes pueden lanzar acusaciones políticas dañinas a los gobiernos de Egipto, pero nunca dejan de reconocer el encanto del país y los placeres de su dialecto melodioso y recortado. En todo eso, Tahia estaba bastante sola, y no del todo a pesar de sus defectos y, a menudo, desconcertantes extravíos. Radical de izquierda en algunas cosas, presa y oportunista en otras; regresó tarde al Islam, pero también tuvo 14 maridos (puede haber algunos más) y tenía una reputación de libertinaje cuidadosamente cultivada.

La única otra artista en el mundo árabe a su nivel era Um Kulthum, la gran recitadora coránica y cantante romántica, cuyas transmisiones de los jueves por la noche desde un teatro de El Cairo llegaban a todas partes entre Marruecos y Omán. Como yo fui alimentado con una dieta de su música a una edad demasiado joven, sus canciones me parecían insufribles. Pero para aquellos a los que les gusta y creen en esa tipificación cultural, sus líneas largas, lánguidas y repetitivas, tiempo lento, ritmos extrañamente arrastrados, monofonía pesada y letras inquietantemente lacrimosas o devocionales representaban algo esencialmente árabe y musulmán que nunca llegué a aceptar.

A Tahia, en comparación, apenas se la conoce, excepto entre las bailarinas del vientre, todas las cuales hoy parecen no ser árabes y la consideran su principal inspiración. La danza del vientre es en muchos sentidos lo opuesto al ballet, su equivalente occidental. El ballet tiene que ver con la elevación y la ligereza; La danza oriental, tal como la practicaba Tahia, muestra a la bailarina plantándose cada vez más sólidamente en la tierra, cavando en ella casi, sin apenas moverse, ciertamente nunca expresando nada que se parezca a la ágil apariencia de ingravidez que transmite una gran bailarina de ballet. La danza de Tahia sugería (verticalmente) una secuencia de placeres horizontales, pero también comunicaba, paradójicamente, una elusividad y una especie de gracia que no se puede fijar en una superficie plana. Actuó en un entorno árabe e islámico, pero estaba constantemente en tensión con él. Pertenecía a la tradición de la alima, la mujer culta que también es cortesana, una mujer sumamente alfabetizada, ágil y libertina con sus encantos físicos. Uno nunca la sintió como parte de un conjunto, como en el baile de kathak, por ejemplo, sino siempre como una figura solitaria y algo peligrosa que se mueve para atraer y al mismo tiempo repeler a hombres y mujeres.

Otra cosa sobre ella que me sorprende ahora que ha muerto es lo desordenada y descuidada que parece haber sido su vida. Supongo que esto es cierto para los artistas o ejecutantes en general, que realmente existen antes que nosotros, durante el breve tiempo que están en el escenario y luego desaparecen. Las grabaciones de audio y las películas han dado una especie de permanencia a las demostraciones de gran virtuosismo, pero la reproducción mecánica nunca puede tener el filo y la emoción de lo que se pretende que suceda una sola vez. Glenn Gould pasó los últimos 16 años de su vida tratando de refutar esto, hasta el punto de pretender que un oyente equipado con un amplificador súper refinado podría participar «creativamente» en la interpretación grabada. Se supone que la idea de la reproducción, en alta fidelidad o VCR, compensa la rareza y la perecibilidad de la energía artística en vivo, y sin duda todas las películas de Tahia están disponibles en video. Pero ¿qué hay de sus miles de otras actuaciones, las que no fueron grabadas? Obras de teatro, clubes nocturnos, ceremonias; ¿Qué hay de sus innumerables apariciones en veladas, cenas, sesiones nocturnas con compañeros actores y actrices?

Probablemente sea demasiado decir de ella que era una figura subversiva, pero creo que su forma serpenteante y descuidada con sus relaciones con los hombres, su arte, su libertinaje como actriz que parecía no tener nada de sus guiones, sus contratos (si tenía alguno para empezar), sus fotogramas, vestuario y el resto, sugieren lo lejos que siempre estuvo de cualquier cosa que se pareciera a la vida doméstica, a la vida comercial o burguesa ordinaria, o incluso a la comodidad del tipo que tantos de sus compañeros parecen haberse preocupado. Hace una década, cuando pasé la tarde en su apartamento anodino, me pareció una gran figura nanaica que se había complacido en y luego desechado su apetito, y podía sentarse, disfrutar de un café y fumar con un perfecto extraño, recordando el pasado, inventando historias, recitando piezas («cuando bailaba, sentía que entraba en el templo del arte», dijo con mucha fingida seriedad), relajada pero aún evasiva.

La vida y la muerte de Tahia, a pesar de la proliferación de videos, las retrospectivas de sus películas, las ocasiones conmemorativas en las que será elogiada, simbolizan la enorme cantidad de vida en esa parte del mundo que no se graba ni se conserva. Ninguno de los países árabes que conozco tiene archivos estatales adecuados, oficinas de registros públicos o bibliotecas oficiales, como tampoco ninguno de ellos tiene un control decente sobre sus monumentos o antigüedades, la historia de sus ciudades u obras de arquitectura individuales: mezquitas, palacios, escuelas. Lo que tengo es la sensación de una historia desparramada y rebosante fuera de la página, fuera de la vista y el oído, fuera de mi alcance, en gran parte irrecuperable. Nuestra historia está escrita principalmente por extranjeros – académicos visitantes, agentes de inteligencia – mientras confiamos en la memoria colectiva personal y desorganizada, casi en los chismes y en el abrazo de una familia o comunidad conocida para llevarnos adelante en el tiempo. Lo mejor de Tahia era que su sensualidad, o más bien el destello de ella que recuerdo, era tan no neurótica, tan en sintonía con un público cuya mirada en toda su crudeza o, en el caso de los conocedores de la danza, lujuria refinada, era tan pasajera e inofensiva como ella. Disfrute por ahora; luego, nada.

Publicado en belly dance, danza | Etiquetado , , | 1 Comentario

Divas del Medio Oriente: las mujeres que dejaron una huella musical en la región

Artículo publicado en MiddleEastEye el 1 de septiembre de 2021 por Nadda Osman

El Medio Oriente y el norte de África tienen una rica herencia musical que se debe en gran parte a sus artistas.

Hoy en día, son recordadas en exposiciones, inspiran covers de sus clásicos y presentan un arquetipo de la artista exitosa que persiste hasta el día de hoy.

Estas artistas fueron pioneras en varios sentidos. Definieron la forma en que se percibía su arte y utilizaron su trabajo para influir en la política.

Muchas de ellas siguen siendo muy populares hoy, décadas después de que ascendieron al estrellato.

Umm Kulthum

Umm Kulthum nació Fatima Ibrahim el-Sayyed en un pueblo del delta del Nilo en 1898 y se convertiría posiblemente en la cantante árabe más famosa del siglo XX.

Conocida por su vasto rango vocal, la cantante recibió varios apodos, incluyendo la Cuarta Pirámide, Kawkab al Sharq (Astro del Este) y El Sitt (La Dama).

Cuando era niña, su padre, un erudito religioso, la vestía como un niño y la hacía recitar canciones religiosas en las reuniones porque la idea de que una niña cantara estaba mal vista en su círculo conservador.

A medida que su reputación se desarrolló, Umm Kulthum fue a El Cairo y actuó frente a un público más amplio. También colaboró ​​con prestigiosos músicos y letristas a principios de la década de 1920.

Su historia representa la clásica historia de transformación de una chica de campo que se convierte en una cantante glamorosa.

Las canciones de Umm Kulthum contenían temas que tocaban temas como la política nacional, el amor y sus esperanzas para el futuro de Egipto y la región en su conjunto. Muchas de sus canciones, que a menudo contenían versos de poesía, eran patrióticas, lo que le valió el aplauso de la élite.

Durante la crisis del Canal de Suez en 1956, cuando Gran Bretaña y Francia invadieron el Sinaí con la esperanza de cambiar la agenda nacionalista de Gamal Abd el Nasser, Umm Kulthum cantó Wallah Zaman Ya Selahy (Ha pasado mucho tiempo, oh mi arma), que se convirtió en el himno nacional de Egipto hasta 1979.

La música de Umm Kulthum ha sido considerada una forma de poder blando, ya que Gamal Abdel Nasser la utilizó para galvanizar el apoyo durante los períodos difíciles. Nasser solía pronunciar discursos políticos inmediatamente después de que las canciones de Umm Kulthum se transmitieran por radio.

La música del cantante se describe a menudo como un ejemplo de ‘tarab’, una palabra árabe utilizada para describir el impacto emocional que evoca la música en un individuo. Algunos lo definen como la sensación de éxtasis o el estado de trance provocado por la canción. El género de la música tiene connotaciones espirituales y tiene como objetivo elevar a los oyentes de la realidad.

Como grabó más de 300 canciones en su carrera, que duró seis décadas, Umm Kulthum tuvo un gran impacto cultural. Sus canciones podían durar entre 45 minutos y tres horas y algunas de sus actuaciones duraban hasta cinco horas. La artista también incursionó más tarde en el cine, protagonizando seis producciones.

Murió en 1975 de insuficiencia renal y su cortejo fúnebre llevó a cuatro millones de egipcios a las calles.

Fairouz

La cantante libanesa Fairouz, que nació en Nuhad al-Haddad, es una de los cantantes árabes más famosas del siglo XX.

Nació en Beirut en 1934, el talento de Fairouz para el canto fue descubierto en su adolescencia por un músico llamado Mohammed Fleifel.

Más tarde adquirió el apodo de Fairouz, que árabe significa turquesa, después de su primera actuación en Radio Líbano a fines de la década de 1940.

Fue en la estación de radio donde conoció a los famosos compositores Rahbani y comenzó a colaborar con los hermanos, casándose más tarde con Assi Rahbani en 1954.

Nacida de padres cristianos, Fairouz no tomó ningún bando explícitamente durante la Guerra Civil (1975-1990), lo que le valió el respeto del pueblo libanés de todas las divisiones sectarias.

Fairouz fue elogiada además por permanecer en el Líbano durante la guerra civil en un momento en el que muchos huyeron a un lugar seguro.

Más allá de las fronteras del Líbano, la cantante es respetada en todo el mundo árabe por su apoyo a la causa palestina, con las canciones Raji’un (Regresaremos) en 1955 y Al Quds al-Atiqah (Jerusalén Vieja), luego de la Guerra de los Seis Días de 1967.

Warda

Conocida como Warda al Djazairia (Warda la argelina) o la rosa argelina, Warda nació en 1940 en París de padre argelino y madre libanesa.

Después de cantar canciones de Umm Kulthum y Farid al-Atrash en reuniones familiares, Ahmed Hachlef, un productor de una estación de radio francesa, la descubrió y luego la presentó en un programa dirigido a jóvenes norteafricanos.

Warda se destacó por mezclar influencias clásicas libanesas y egipcias con las del norte de África en sus actuaciones y por sus canciones en homenaje a los combatientes por la independencia en su lucha contra el imperialismo francés.

Las letras de sus canciones exploraban temas tan diversos como la melancolía, el amor, el patriotismo y estaban escritas en varios dialectos árabes.

La cantante finalmente se mudó a El Cairo y se casó con uno de los compositores más conocidos de la región: Baligh Hamdy.

El ex presidente egipcio Gamal Abdel Nasser solicitó que Warda participara en una ópera panárabe para interpretar la canción Al Watan al Akbar (La Gran Nación).

Sin embargo, la mezcla de música y política de Warda causó controversia en ocasiones. El sucesor de Nasser, Anwar al-Sadat, prohibió a Warda actuar en el escenario después de que cantara en apoyo de Muammer Qaddafi de Libia durante su conflicto con Egipto.

Al igual que otras divas de Oriente Medio, Warda también incursionó en el cine, asumiendo papeles principales en varias películas egipcias.

Más tarde, las canciones de Warda adquirieron un significado renovado durante los levantamientos de la Primavera Árabe, y canciones como Ismaouni (Escúchame) se adaptaron a llamados a la libertad y la democracia.

Cuando Warda falleció en mayo de 2012, a los 72 años, llovieron tributos de personas de todo el mundo. Sus fans hicieron cola durante horas en Argel para despedirse de la cantante en el Palacio de la Cultura, donde se exhibió su ataúd.

Googoosh

La cantante iraní Googoosh, cuyo nombre real es Faegheh Atashin, fue reconocida por su talento a una edad temprana cuando actuaba en pequeñas reuniones.

Su carrera se desarrolló durante la década de 1960, pero se detuvo después de la Revolución Islámica de 1979, después de la cual la cantante continuó viviendo en Irán, pero se le prohibió actuar.

Era conocida por mezclar música pop persa con rock occidental, así como instrumentos de cuerda de estilo árabe.

Su estilo distintivo de moda, con faldas cortas y un corte de pelo corto, fue emulado por sus seguidoras, pero el gobierno revolucionario no lo aprobó.

A pesar de que se le prohibió actuar en Irán, las grabaciones de su música y videos de ella todavía eran ampliamente vistas y escuchadas por una base de fans leales en el país.

La represión de la música pop en Irán no terminó por completo con su carrera, ya que Irán bajo el presidente Mohammad Khatami le permitió actuar internacionalmente y se le otorgó un pasaporte en 2000. Algunos de los países en los que actuó incluyen Canadá, Turquía, Australia y Alemania.

Googoosh ha sido franca en sus opiniones políticas y ha expresado su apoyo a las protestas que se han apoderado del país en los últimos años y han provocado una fuerte represión del gobierno.

«Lo único que quiero es que el régimen terrorista de la República Islámica deje a Irán ya los iraníes en paz», dijo en una entrevista el año pasado.

Sabah

Los vibrantes rizos rubios de Sabah, su voz inquebrantablemente fuerte y el atractivo de una estrella de cine la convirtieron en una de las divas e íconos culturales más célebres de Oriente Medio.

Nacida Jeanette Gergis al-Feghali en el Líbano, los fanáticos la apodaron «al oustoura» (la leyenda) y Sabbouha, un toque divertido de su nombre.

La cantante saltó a la fama a principios de la década de 1950, cuando apareció en varias películas egipcias, pero lanzó su primera canción en 1940, a la edad de 14 años.

Conocida por sus colaboraciones con uno de los compositores más famosos de Egipto, Mohammed Abdel Wahab, la estrella libanesa también se destacó por su dominio del mawwaal, un género de música árabe tradicional que es lento, a menudo alargado y sentimental. Un mawwal se describe a menudo como poesía que se canta.

También fue una de las primeras artistas árabes en actuar a nivel internacional, incluso en Londres, Nueva York, París y Sydney.

Sus canciones exploraron temas de amor y tristeza, mientras que sus papeles en películas fueron a menudo en los géneros de detectives y romance.

Sabah traspasó los límites de lo que se consideraba apropiado en ese momento y la artista habló con franqueza sobre sus nueve matrimonios, incluido uno con el actor egipcio Rushdi Abaza, así como sobre sus procedimientos de cirugía estética.

Durante su carrera, que duró más de 60 años, Sabah lanzó más de 50 álbumes y actuó en más de 90 películas. Murió en noviembre de 2014, a los 87 años, en su casa de Beirut.

Shadia

La actriz y cantante egipcia Shadia protagonizó más de 100 películas y grabó cientos de canciones durante una carrera que se extendió por décadas.

Nacida como Fatimah Shaker, la carrera de Shadia comenzó en la década de 1940 y rápidamente estableció una reputación por su naturaleza romántica y juguetona, que mostró en sus actuaciones tanto en películas como en canciones.

Sin embargo, los críticos la llamaron el ‘camaleón del cine’ por su capacidad para asumir papeles en los que interpretó a mujeres poderosas y asertivas, así como otros en los que asumió personajes más sumisos.

Según algunos relatos, Shadia entró a su carrera por accidente. Su padre, Ahmed Kamal Shaker, un ingeniero agrícola, la inscribió en un concurso de actuación cuando tenía 16 años, y más tarde fue descubierta por un director de cine.

Los fanáticos estaban enamorados de la voz de Shadia, especialmente cuando cantaba en un dialecto egipcio con letras que dejaban de lado las pretensiones clásicas.

Muchas de las canciones de Shadia siguen siendo populares hoy en día, especialmente su himno patriótico Ya Habibti Ya Masr (Oh mi amado Egipto).

Más tarde, Shadia dejó la industria del entretenimiento en la década de 1980 después de decidir concentrarse más en su fe religiosa. Murió en noviembre de 2017 a la edad de 86 años.

Asmahan

Aunque nació en Siria, la legendaria cantante Asmahan (nombre de nacimiento Amal al-Atrash) se hizo famosa en Egipto. Nació en 1918 en el seno de una famosa familia drusa conocida por su resistencia al dominio colonial francés.

Asmahan era la hermana menor del cantante Farid al-Atrash, quien también es ampliamente considerado como uno de los mejores cantantes del mundo árabe.

Su madre también era una cantante entrenada que tocaba el oud y alentó a sus hijos a seguir la música como carrera.

Asmahan comenzó interpretando versiones de canciones de Umm Kulthum y alcanzó el éxito en su adolescencia, actuando en la Ópera de El Cairo a la edad de 14 años.

Como muchos otros cantantes de la época, las canciones de Asmahan incluían temas nacionalistas y elogiaban a la familia real egipcia, lo que ayudó a acelerar su carrera.

Asmahan rápidamente se volvió conocida por su independencia y su voluntad de romper tabúes. Fumaba y bebía mucho, y solicitó el divorcio cuando su esposo le pidió que adoptara un estilo de vida más reservado y conservador.

Su vida también incluyó incursiones en el espionaje, primero trabajando con los británicos y los franceses en la Segunda Guerra Mundial para convencer a los combatientes drusos de que no tomaran las armas contra los aliados, luego tratando de hacer contacto con los nazis cuando la promesa aliada de Siria la independencia no se materializó.

Murió a los 27 años en un accidente automovilístico que provocó rumores de que fue asesinada, incluida la especulación de que había un vínculo con sus actividades de espionaje.

Publicado en música | Etiquetado , , , , , , , , , | Deja un comentario

Amie Sultán sobre la reducción de la «danza del vientre» a un truco colonialista

Extracto del artículo publicado por la bailarina Amie Sultan en Cairo Scene

(To read the original article in English): https://cairoscene.com/ArtsAndCulture/Heshek-Beshek-Fetishisation-Amie-Sultan-on-Reclaiming-Egyptian-Dance

Sobre las palabras belly dance o danza del vientre: Me doy cuenta de lo problemático que es esto y de lo ridícula y fetichizada que es esta palabra. ¿Cómo es que una danza que expresa una emoción humana tan profunda y conmovedora se centró en una pequeña parte del cuerpo de una mujer? ¡Qué objetivizante, qué completamente inapropiado e inexacto!

Otra cosa que observé fue esta idea glorificada de lo «exótico» y el «Oriente». Puso cualquier cosa del Medio Oriente, África Subsahariana, India o China en una gran mezcolanza de depósito de chatarra (robabekya) a la que se supone que los humanos deben entrar cuidadosamente de puntillas para intentar desenredarla y desentrañarla. Agrega imágenes del ‘traje de danza del vientre’, címbalos, espadas, serpientes, camellos y sari indio, un par de pantalones de harén turco, incluso una pirámide, y se subraya todo con un poco de kohl negro ahumado y una canción de Oum Kalthoum o una de shaabi (total todo es del oriente, ¿no?) y listo: ¡BELLY DANCE! Mientras tanto, la esencia misma de su naturaleza colaborativa, el sentido de respeto y empoderamiento inherente a esta tradición ha perdido su papel, reducido a un truco colonialista.

No es ningún secreto que, en Egipto, la palabra «bailarina del vientre» pinta una imagen de una mujer malvada, nunca en casa, fuera a todas horas de la noche, girando su cuerpo para el entretenimiento de hombres borrachos. En esta cultura conservadora, eso puede ser un estigma muy fuerte. El sello de Hollywood en el exotismo y la fetichización de culturas extranjeras exacerban aún más esta imagen. Todo el concepto de orientalismo captura este lado del mundo como uno gobernado por salvajes, jeques fumadores de shisha que secuestran mujeres para agregar a su colección, parte de un harén que existe para satisfacer sus deseos: parafernalia sexual, por así decirlo.

Esta agenda, política o de otro tipo, ha despojado de su identidad y propósito real a una danza que surgió por primera vez como una forma de adoración a las diosas de la fertilidad y las artes. Se realizaba en grupos de mujeres para celebrar y honrar los hitos de la vida. Lo que realmente pesa es que, frente a esta apropiación cultural, los egipcios se han vuelto contra su propia herencia. Lo miran con desprecio, y no hacen nada mientras otros la deforman en sus manos.

Podemos remontarnos al Egipto predinástico, o al período de la Naqqada, y encontrarás los primeros registros de grupos de mujeres celebrando a través de la danza, acompañados de arpistas ciegos. Sí, uno de los instrumentos más caros y codiciados de la orquesta clásica es en realidad egipcio y se utilizaba para acompañar a las mujeres en bailes que expresaban alegría, tristeza, desesperación y esperanza. La civilización del Antiguo Egipto dependía en gran medida de la documentación de todas sus actividades y la forma más simple de documentación es el movimiento corporal acompañado de instrumentación. Entonces, si este sofisticado sistema de documentación se usó para mostrar destellos de una civilización tan influyente, ¿dónde comenzó a ir todo tan mal?

En aras de recuperar una manifestación artística que languidece que pertenece a la vasta historia de este país y está siendo objeto de abusos y apropiación cultural, tenemos que enfrentar la tragedia de perder la propiedad artística, algo que es parte del tejido de la sociedad. Necesitamos recuperar lo que es nuestro. No por vanidad, no por ningún tipo de poder o sentido de derecho, sino por el bien de nuestro futuro y el futuro de nuestras otras artes nativas.

Visita Tarab Collective para conocer los esfuerzos que hace Amie Sultan porque Egipto se reapropie de la danza oriental.

Publicado en arte, belly dance | Etiquetado , , , , , , , | Deja un comentario