200 años del desciframiento de los jeroglíficos

Por Giselle Rodríguez, autora del libro Danza Oriental en Egipto

Era el año 394 después de Cristo y en Egipto se escribía la última inscripción jeroglífica en el templo de la diosa Isis en Philae.

Ante Mandulis, hijo de Horus, por la mano de Esmet-Akhom, hijo de Esmet, segundo profeta de Isis, sempiterno. Palabras pronunciadas para Mandulis, señor del abatón, gran dios.

Tuvieron que pasar más de 1400 años para que el 14 de septiembre de 1822 el lingüista Jean François Champollion exclamara: «Je tiens l’affaire» cuando logró descifrar las bases del sistema de la escritura jeroglífica para luego caer desmayado en la oficina de su hermano Jacques Joseph en la calle Mazarine de París, a quien recién le había anunciado la noticia.

Retrato de Champollion por Madame de Rumilly

Para este propósito fue clave la famosa Piedra Rosetta, una estela descubierta en julio de 1799 por Pierre François Bouchard, un soldado de las tropas de Napoleón, que había invadido Egipto. La estela, grabada en granodiorita, fue hallada durante unas obras de fortificación en la ciudad de Roseta, la actual Rashid en Egipto.

Roseta en el siglo XIX

Contenía un decreto del año 196 a.C. referente a la conmemoración del primer aniversario de la ascensión al trono del rey Ptolomeo V, que gobernó Egipto del 204 al 181 aC.

Ptolomeo V

El texto estaba escrito en 3 idiomas: 14 líneas en jeroglífico, 32 líneas en demótico (una escritura más práctica que se usaba para asuntos administrativos en ese entonces) y 53 en griego antiguo. Copias de este mismo decreto se colocaron en otros puntos de Egipto.

Poco después de su descubrimiento numerosas copias de las inscripciones fueron realizadas y distribuidas por Europa para facilitar su investigación.

Litografía que muestra a varios expertos inspeccionando la Piedra de Rosetta durante el Segundo Congreso Internacional de Orientalistas , en 1874 .

Fue así como en 1816 el físico inglés Thomas Young identificó el nombre del rey Ptolomeo y asignó correctamente valores fonéticos a los signos con los que estaba escrito. Luego aplicó el mismo sistema al nombre Cleopatra, inscrito en un obelisco de Philae que había sido trasladado a Inglaterra.

Carta de Thomas Young escrita el 10 de febrero de 1818 pidiéndole a William Bankes que busque estos ejemplos jeroglíficos mientras esté en Egipto.

En 1822 Champollion aplicó el método de Young a copias de inscripciones de Abu Simbel y reconoció los nombres de Ramsés y Tutmosis y concluyó que aunque la escritura egipcia era predominantemente fonética, también utilizaba ideogramas. Champollion anunció su descubrimiento formalmente en un artículo en la Académie des Inscriptions et Belles Lettres en París el viernes 27 de septiembre de 1822. Luego público sus conclusiones en 1824 y un libro de gramática egipcia en 1836, cuatro años después de su muerte.

Lista de jeroglíficos escrita por Champollion

La palabra «jeroglífico» procede del griego y significa «grabados sagrados» . Los egipcios llamaban a su escritura medu necher que significa «palabras divinas» .

Dios Thoth

Los egipcios creían que la escritura fue transmitida a los hombres por Thot, dios de la sabiduría y escriba de los dioses. En un inicio usaban alrededor de 700 signos, pero para los últimos siglos de su historia ya usaban más de 5,000 signos. La mayoría corresponden a figuras de animales, humanos, objetos o partes de ellos.

Actualmente la piedra Rosetta se encuentra en el Museo Británico ya que los franceses fueron derrotados en Egipto por los ingleses y solo se permitió a los savants que se encontraban en Egipto como parte de la campaña napoleónica llevar consigo lo que pudieran cargar. Evidentemente no pudieron llevar consigo la piedra, que pesa alrededor de 760 kilos y mide poco más de un metro. El gobierno egipcio ha insistido en que la piedra Rosetta sea devuelta a Egipto, sin éxito hasta el momento.

Fuentes:

https://blog.britishmuseum.org/everything-you-ever-wanted-to-know-about-the-rosetta-stone/

https://hdnh.es/que-dice-la-piedra-rosetta/

Cuaderno informativo 1 Jeroglíficos. Templo de Debod.

Acerca de Giselle Habibi

Soy la autora del libro Danza Oriental en Egipto, periodista, traductora, músico y bailarina de danza árabe, pero ese es mi ego hablando. Mi yo interior es un espíritu despierto, un alma ecléctica que vive el presente apasionadamente. Creo que en la amplia variedad de habitantes de este mundo tenemos una fuente inagotable de maestros así como de compañeros para disfrutar el samsara. Desearía que cuidáramos mejor a la naturaleza y especialmente a nuestra familia humana, porque todos somos UNO y lo que pensamos, hacemos y decimos reverbera para siempre.
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