Mona Prince: la profesora egipcia vetada por bailar

Mona Prince bailando en su casa en 2017

El Tribunal Supremo Administrativo de Egipto puso fin a un debate que duró unos cinco años sobre la escritora y académica egipcia Mona Prince, y finalmente aprobó la validez de la decisión de vetarla de la docencia en todas las universidades egipcias. La decisión del tribunal se produjo en la ratificación de un fallo de la junta disciplinaria aprobado por la Universidad de Suez, donde trabajaba como profesora de lengua y literatura inglesa. Mona Prince es una novelista y crítica académica que escribe en árabe e inglés, y sus obras plantean cuestiones problemáticas y controvertidas.

Danza y video

La decisión en su contra probó dos cargos: el primero es la publicación de videos en los que baila en redes sociales, y su insistencia en repetir la publicación, que el tribunal consideró “degradante para una profesora universitaria” que es “responsable de difundir valores”, ya que “socava su propio prestigio frente a sus alumnos, hiere los sentimientos de sus alumnos y toca el orgullo de sus colegas».

La sentencia condenatoria no tipificó al baile como un acto condenable en sí mismo, ni lo prohibió, dado que tiene sus propios lugares, contexto y condiciones. Al mismo tiempo, la resolución implica una condena moral del acto como impropio de una profesora universitaria e insultante para sus alumnos y compañeros. Con una clara indicación de que la publicación estaba en su página «personal» en «Facebook».

¿La página privada de una profesora universitaria está sujeta al control y autoridad de la universidad? ¿Por qué entonces lo llamamos una «página personal»? ¿Publicó los clips en el sitio web de la universidad o los distribuyó a los estudiantes? ¡No! Entonces ¿No tiene derecho a «bailar» siempre que bailar no sea un acto criminal en sí mismo? ¿Dónde comienzan y terminan los límites de la libertad personal?

Mona Prince también fue acusada de un segundo cargo de “violar la descripción científica de los planes de estudios académicos y difundir ideas destructivas que violan las creencias divinas y el orden público.” En otras palabras, la segunda acusación es más severa que la primera, porque toca las creencias y la fé, no la moral en general. Se le han atribuido declaraciones en sus conferencias que se consideran un desafío a las bases de la religión, como sus palabras sobre el hecho de que “Satanás es una personalidad oprimida y expresa la libertad de la voluntad”, y esto se basa en el análisis de un texto literario extranjero. ¿Debe un profesor universitario acatar ciegamente la descripción del curso? ¿No es su derecho, dentro de la libertad de la investigación científica, discutir las llamadas «bases”, de lo contrario, qué es el progreso en el pensamiento? ¿Qué pasaría si sus palabras fueron sacadas de contexto al analizar la imagen de Satanás en un poema alemán o una historia en inglés? ¿No podría ser una «denuncia maliciosa» para lograr que sea despedida de forma permanente?

La «acusada» no niega las fotos y los clips, y su página está disponible para todos, incluidos sus estudiantes, por lo que su «reputación» está en juego. O, en palabras de la corte: “No es permisible que un profesor universitario, aun fuera del ámbito de su trabajo, olvide que está rodeado por la reputación del Estado, y sus ideales lo ostentan, y que muchos de sus actos privados pueden afectar el buen funcionamiento y la seguridad del recinto universitario».

Respuesta de Prince

La respuesta de Prince a la mayoría de las acusaciones se resumió en «libertad personal» y «su amor y disfrute de la vida», y que los videos fueron en su casa privada y no en la universidad. También es natural que hable de sus estudiantes con «abrirles la mente» e invitarlos al pensamiento libre y racional.

Hubo quienes le sugirieron que aprovechara lo ocurrido para pedir asilo político en cualquier país, pero en un tuit dejó claro que había recibido una oferta de asilo en Estados Unidos en 2015 y la rechazó. Y concluyó diciendo: «Soy egipcia, y preferiré a Egipto, y no saldré de Egipto, pase lo que pase».

Para leer el artículo completo en árabe:

Acerca de Giselle Habibi

Soy la autora del libro Danza Oriental en Egipto, periodista, traductora, músico y bailarina de danza árabe, pero ese es mi ego hablando. Mi yo interior es un espíritu despierto, un alma ecléctica que vive el presente apasionadamente. Creo que en la amplia variedad de habitantes de este mundo tenemos una fuente inagotable de maestros así como de compañeros para disfrutar el samsara. Desearía que cuidáramos mejor a la naturaleza y especialmente a nuestra familia humana, porque todos somos UNO y lo que pensamos, hacemos y decimos reverbera para siempre.
Esta entrada fue publicada en actualidad, danza y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s