Para qué existe la pandemia del COVID 19

Al día de hoy, 6 de abril de 2020, 1.32 millones de personas se han contagiado del coronavirus, y 73,600 han muerto a causa de esta enfermedad, principalmente en Italia (16,500), España (13,100), Estados Unidos (10,300), Francia (8,900) y Reino Unido (5,300). En China, en donde empezó la enfermedad, han muerto 3,300 personas.

Parecen muchas muertes, pero comparado con otras pandemias que han azotado a la humanidad quizá no sean tantas.

Sin embargo lo que hace a este virus diferente es su capacidad de paralizar al mundo. Desde que salió de China, el COVID 19 ha hecho que la mayoría de los países cierren sus fronteras, los aviones dejaron de volar, y los gobiernos pidieron a las personas que, en mayor o menor grado, se queden sus casas. Si salimos debemos hacerlo solo para lo esencial y en muchos países el uso de mascarilla ya es obligatorio. Muchos empezamos a trabajar desde casa, y muchos otros, los menos afortunados, perdieron su empleo.

يا ربي سلامة

Surgieron decenas de explicaciones, religiosas y no, sobre la aparición del virus, desde las cosas “prohibidas” que comen los chinos (murciélagos, perros, gatos) hasta la creencia de que se trata de un castigo de Allah para China por su persecución de los musulmanes Uyghur. Otros creyeron que era un arma biológica inventada por el humano (Estados Unidos), unos más que era una mentira propagada por lo medios para controlar a la humanidad a través del miedo.

También se dijo que la misma China propagó está enfermedad como una esteategia geopolítica para golpear a sus competidores (Estados Unidos y Europa) y ganar terreno mientras sus economías están debilitadas. También se dijo que era culpa del despliegue de la tecnología 5G.

Es de llamar la atención que en octubre de 2019, pocas semanas antes de que se dieran los primeros casos de coronavirus en China., El Foro Económico Mundial, junto con la Melinda & Bill Gates foundation, hicieron un  ejercicio de simulación para evaluar a preparación y respuesta del mundo a una posible pandemia.

Y antes, en 2014, ya el ex presidente Obama había advertido que Estados Unidos debía estar preparado para hacer frente a una pandemia tipo la gripe española. O era un visionario, o ya sabía de un plan mundial.

En el video Plandemi, que es censurado tan pronto se sube a YouTube y otras plataformas digitales, Judy Mikovits, doctora en Biología Molecular por la Universidad George Washington que de 2006 a 2011 fue directora de investigación del Instituto Whittemore Peterson para Enfermedades Neuroinmunes, afirma que:

1) Se está obligando a muchos médicos a seguir protocolos inadecuados para tratar a los pacientes de coronavirus y a escribir en los certificados de defunción que la muerte se debió a esta enfermedad aunque no siempre sea esa la causa comprobada del fallecimiento.
2) Que el coronavirus fue manipulado en laboratorios en Estados Unidos y China.
3) Que las vacunas de la influenza aumentan las posibilidades de enfermarse de coronavirus
4) Que el uso de mascarilla es contraproducente.
5) Alerta sobre la autocensura que los propios ciudadanos estamos imponiéndonos al denunciar a quien ofrece información alternativa, movidos por el miedo que nos instigan los gobiernos.

Por su parte Roger Stone, ex asesor del presidente de Estados Unidos Donald Trump, sugirió que Bill Gates creó el virus para promover “vacunas obligatorias y la implantación de microchips en las personas”.

Famosos “conspiracionistas como David Icke dicen que la pandemia

1. Acabará con los negocios pequeños y las medianas empresas para que así las grandes corporaciones reinen
2. Que asustándonos con que el virus se queda en el dinero efectivo será más fácil pasar a una economía de dinero digital y una sola moneda mundial
3. Que con el pretexto de la salud aumentarán los controles y se limitarán las libertades civiles
4. Que eso de encerrarnos a todos para proteger a la población vulnerable como los ancianos es una falacia porque al sistema realmente no le importan los adultos mayores, al contrario, son una carga.
5.  Dice que la película “Contagio” es un descaro de cómo los poderosos buscan implantar en nuestro subconsciente la situación que vivimos hoy.
En la versión completa del video que borraron de Youtube dice que la vacuna que nos querrán poner obligatoriamente nos infectará a todos con más mierda.

Por su parte la Dra. Chinda Brandolino dice que:

1. El coronavirus no existe, solo la nueva histeria en torno a el
2. Sirve para matar a los ancianos, que son una carga para la economía
3. Al frenar las economías, hará que los gobiernos se endeuden más
4. Llegará (pronto) el día que nos obliguen a vacunarnos y ponernos el certificado de inmunidad en forma de chip
5. Los pobres se volverán paupérrimos y así el mundo se deshará de un buen porcentaje del “lumpen”
6. El coronavirus restringirá aún más nuestra movilidad, acceso a internet y las comunicaciones y derechos en general a largo plazo, no solo por unos meses
7. La desconfianza del otro que puede infectarme nos aísla socialmente y es más difícil organizarnos.
8. ¿La solución? La insurrección civil

Por su parte el filósofo coreano Byung-Chul Han dijo que con la pandemia nos dirigimos hacia un régimen de vigilancia biopolítica.

Otros atribuyeron la crisis a la conjunción Saturno-Pluto-Júpiter, que astrológicamente significa una transformación profunda en 2020 para nuestra evolución espiritual. Y ciertamente la cuarentena nos ha vuelto más empáticos, pacientes y conscientes.

Países liberales de primer mundo como Suecia optaron por el modelo epidemiológico de la inmunidad comunitaria, por lo que no impusieron una cuarentena estricta ya que, como dijo el epidemiólgo a cargo de la estrategia para el covid19 en Suecia, el Dr. Johan Giesecke, “hagamos lo que hagamos todos nos vamos a contagiar”.

Otra teoría que ha surgido (y que parece más lógica) es que la naturaleza necesitaba un respiro. Con la disminución de la actividad humana los animales han podido recuperar los espacios que habían perdido, la contaminación ambiental ha disminuido y los ecosistemas alrededor del mundo están sanándose a sí mismos. Incluso algunos teólogos islámicos dicen que esta “rahma” (piedad) con la Tierra beneficiará también al humano, porque limpiará su hábitat. Lo mismo dice el budismo, que este virus podría tener la función de reestablecer el equilibrio natural en la Tierra.

Lo cierto es que si los humanos nos viéramos obligados a quedarnos un año en casa, ¿acaso no sería justo para los animales, cuya existencia se encuentra bajo amenaza constante por nuestro egoísmo? En la naturaleza existen animales para que los carnívoros comamos, pero ¿eso nos da el derecho de esclavizarlos o de negarles una existencia digna? Y ser la especie supuestamente más “inteligente” de la Tierra ¿nos da el derecho de sobreexplotar los recursos del planeta y ensuciarlo con los desechos de nuestros procesos industriales y materiales como el plástico? Luego entonces, si Gaia considerara que nuestro comportamiento predador es insostenible para el planeta, ¿no sería una consecuencia lógica que buscara frenar nuestra actividad y controlar nuestro crecimiento como especie valiéndose de sus propias armas naturales, como un virus?

Si no crees en Dios, pero sí crees en la ética humana, ¿has notado cuán individualistas nos hemos vuelto? ¿Acaso nos importa realmente el prójimo, o incluso nuestros seres más cercanos? Adoramos a ídolos falsos, como las estrellas del mundo del espectáculo y deportistas, y ahora que estamos en medio de una pandemia nos damos cuenta que los científicos y los médicos, los investigadores, las enfermeras y las personas simples, como quienes recogen la basura y cultivan/traen nuestra comida a casa son las verdaderamente imprescindibles. Y ellos siguen en las calles. La vida no es justa con ellos, y esa es una de las razones por las que este mundo debe cambiar.

También deberíaser claro para todos que nuestro sistema económico es insostenible, ya que 2,153 multimillonarios tienen más que 4,600 millones de personas, que representan el 60% de la población del planeta.

Estoy segura que para cuando termine la pandemia habrán cambiado muchas cosas de nuestro sistema económico (إِنْ شَاءَ ٱللَّٰهُ). Por ejemplo, quizá las empresas se den cuenta que la mitad de sus empleados podrían perfectamente trabajar desde casa, con lo cual evitaríamos muchos traslados que contribuyen a la contaminación y el tráfico. Las empresas mismas ahorrarían recursos, los empleados podrían estar más presentes para sus familias y todos tendríamos una mejor calidad de vida.  Y para quienes desafortunadamente esta crisis signifique quedarse sin empleo o sin ingresos. ¿Qué pasará con toda esa gente? ¿Y qué pasará cuando ese porcentaje de la población sea mayor que el de la población que sí tiene empleo/ingresos? Las tensiones sociales serán insostenibles, por lo que necesariamente habrá un cambio. Por lo pronto, todos tendremos que ser solidarios con quienes se queden sin nada.

En cuanto a los países, tendrán que cambiar sus paradigmas sobre derechos básicos como el acceso a la salud y la forma en la que debe gestionarse a nivel público, también sus cadenas de suministro, que dependían en gran medida de China. Con la mitad de los consumidores encerrados en casa, ¿qué hacer con el sector servicios y sus empresas y trabajadores? Si todos corrimos a hacer compras de pánico que produjeron desabasto, ¿sería necesario empezar a pensar en racionar las compras? ¿atentaría eso contra nuestras creencias sobre el libre mercado? Con una escasez mundial de suministros médicos, ¿deben ser adquiridos por el mejor postor? ¿Cómo deberá distribuirse el antídoto/vacuna una vez que salga? Los líderes mundiales, por su parte, han demostrado su incapacidad/mezquindad, lo cual debería abrirnos los ojos como sociedad.

Por otro lado el virus parece ser más letal para los hombres que para las mujeres, por ejemplo en China el 64% de las muertes fueron hombres y el 36%, mujeres, o en Italia el 69% hombres y el 31%, mujeres. Naturalmente los estrógenos incrementan la respuesta antiviral de las mujeres, y, en general, las mujeres tendemos a cuidarnos más que los hombres, pero ¿y si esta diferencia en la letalidad se debiera a que, en general, a las mujeres nos importa más el prójimo que a los hombres?

Es curioso también que los países más afectados sean todos del primer mundo siendo que en el tercer mundo contamos con menos recursos de todo tipo, desde médicos y científicos hasta económicos. Quizá esta desigualdad a favor de los países menos desarrollados se deba a que nuestras estadísticas sobre muertes y sus causas son menos confiables, o a que nuestra población es más joven y/o viaja menos, o a que el sol baña nuestras latitudes, pero ¿y si se debiera a la fe colectiva de nuestros habitantes o a una simple justicia karmática?

Para los creyentes, la respuesta sobre la pregunta “para qué existe el COVID 19” debería ser obvia: SÍ, Dios SÍ nos está castigando, ¿o acaso piensas que en nuestra conducta como especie humana hay algo para enorgullecernos? A lo largo de la historia Dios ha castigado a la humanidad con plagas cuando la humanidad se aleja de Él, y cuanto más pronto lo entendamos, regresemos a Él y busquemos su perdón y su misericordia, mejor será para todos (creyentes y no), ya que todo este caos pasará más rápido.

Hace como un año me enfermé junto con otro miembro de mi familia de un problema de salud que supuestamente no podía curarse, solo controlarse. Para mí fue claro desde un principio la razón por la que estaba enferma: Dios estaba enojado por mis actos. En mis rezos pedí perdón durante casi 6 meses, pero el otro miembro de mi familia no lo tenía tan claro, hasta que un día, cuando las tensiones entre los dos estaban en su punto más álgido, se lo dije así, directamente: ¿no te das cuenta que esta enfermedad es consecuencia de lo que hicimos? Tan pronto él se abrió a esta posibilidad (de que estuviéramos enfermos a consecuencia de nuestros actos) y lo aceptó en voz alta, empezó el proceso de sanación. Dos semanas después nos curamos, y desde entonces hemos estado sanos (الحمدلله).

Es por ello que me animé a compartir esta anécdota y reflexión personal con ustedes, porque quiero que como humanidad salgamos lo más pronto posible de esta pandemia y que en los signos evidentes, encontremos oportunidades de reflexión y cambio.

Si no eres creyente, agradece el descanso que el virus da a la naturaleza para recuperarse. Aprovecha este tiempo en casa para revalorar las personas y las cosas que realmente importan en tu propia vida, para recordar que además de la existencia física tenemos una vida espiritual. Quieras o no, eres parte de una comunidad y tu conducta contribuye a la salud colectiva (física y mental) de la humanidad, por lo que el bienestar de los demás DEBE importarte, así como también ser lo más amable posible con la naturaleza porque a fin de cuentas es tu casa, nuestra casa.

Si eres creyente, pidamos perdón y recemos para ayudarnos a conseguir la misericordia de Dios, y agradezcamos por este recordatorio de la fragilidad de nuestra existencia, que siempre ha estado y estará en SUS manos.

Si eres musulmán,  سبحان ال  porque la guía que Allah nos dio sobre cómo vivir incluye el wudu (الوضوء) que nos obliga a lavarnos las manos, la cara, los brazos, la nariz, las orejas y los pies cinco veces al día antes de rezar y además nos dijo los alimentos que podemos y no consumir. En ello, como en todo lo que está pasando, hay signos para los que reflexionan.

Si eres budista, este es el mejor momento para recitar el mantra

Om vajra ratna bhanda duma tingchol ting zaza

Si eres “conspiracionista”

💣Nos dijeron que en Irak había armas de destrucción masiva y les creímos
🗽Nos dijeron que terroristas habían tirado las torres gemelas de NY y les creímos
🛫Nos dijeron que para estar todos más seguros se endurecerían los controles en los aeropuertos y se espiarían nuestras comunicaciones permanentemente y les creímos
📱Nos dijeron que nuestras app necesitaban saber nuestra ubicación en todo momento para funcionar correctamente y les creímos
👂Nos dijeron que nuestro teléfono necesitaba escuchar lo que hablábamos para ofrecernos la publicidad adecuada y les creímos
😷Nos dijeron que había una pandemia y les creímos
🏠 Nos dijeron que por ese virus mortal todos debíamos quedamos en casa indefinidamente y les creímos
👨‍👩‍👦‍👦Nos dijeron que había que mantener una sana distancia de nuestras familias, amigos, vecinos y les creímos
⛔Nos dijeron que dejáramos de reunirnos en grupos grandes por nuestra propia seguridad y les creímos
💳Nos dijeron que el dinero en efectivo transportaba el temido virus y que el dinero digital sería la nueva norma por razones de salud y les creímos
📰Nos dijeron que no debíamos escuchar “fake news” y que era necesario censurar a quienes las difundieran y les creímos
🕵️‍♂️Nos dijeron que debíamos denunciar a quien difundiera información distinta a la que circula en los canales oficiales y medios tradicionales y les creímos
📉Nos dijeron que los negocios pequeños y medianas empresas debían dejar de trabajar mientras pasaba el peligro y les creímos
📡Nos dijeron que las nuevas tecnologías que se estaban desplegando como las torres de 5G no afectarían nuestra salud y les creímos
💉Nos dijeron que debíamos vacunarnos para no morir infectados y les creímos
🚷Nos dijeron que nuestra movilidad se vería limitada si no nos vacunábamos y les creímos
🤖Nos dijeron que debíamos ponernos un chip para demostrar que ya éramos inmunes y les creímos
🐄Nos dijeron que éramos ganado, no humanos, y les creímos.
🧐 Y tú, ¿qué crees?

Acerca de Giselle Habibi

Soy la autora del libro Danza Oriental en Egipto, periodista, traductora y bailarina de danza árabe, pero ese es mi ego hablando. Mi yo interior es un espíritu despierto, un alma ecléctica que vive el presente apasionadamente. Creo que en la amplia variedad de habitantes de este mundo tenemos una fuente inagotable de maestros así como de compañeros para disfrutar el samsara. Desearía que cuidáramos mejor a la naturaleza y especialmente a nuestra familia humana, porque todos somos UNO y lo que pensamos, hacemos y decimos reverbera para siempre.
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